Bienvenidos. Aquí escribo sobre el campo, la agricultura y la producción

  • Producir en Venezuela

    En Venezuela es necesario aumentar la capacidad productiva para hacer frente a la guerra económica que, de alguna u otra manera, ha hecho mella en el bolsillo del común.

  • Producción de berenjena

    Una manera rápida y sencilla de producir, desde la comodidad del hogar, berenjenas.

  • ¿Trabajar en colectivo? ¡SÍ!

    Mis padres, a quienes amo mucho, me enseñaron a compartir con el prójimo lo que tengamos, ya que a su manera de ver si uno da sin esperar nada a cambio, Dios te bendice.

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miércoles, 21 de agosto de 2019

Producción de berenjena


Para conseguir semillas de berenjena de muy buena calidad, los frutos seleccionados deben provenir de plantas que estén sanas, vigorosas y que estén libres de enfermedades o plagas. Deben cosecharse los frutos maduros (nunca pintones o verdes) que tengan el tamaño adecuado y que tengan el color característico (morado), sin brillo o amarillento. Se toman los frutos y se abren por la mitad con un cuchillo o cualquier utensilio afilado que sirva para realizar el proceso.

Luego se le extraen completamente las semillas, se enjuagan y posterior a eso se coloca la pulpa de los frutos en un envase plástico (puede ser también de metal), se cubre con agua y se deja fermentar de tres a cinco días, de acuerdo con la temperatura del lugar. Finalizado el proceso de fermentación, se vuelven a lavar con abundante agua las semillas hasta que queden completamente limpias. Después se colocan en una lámina de zinc y se dejan al sol durante ocho horas para reducir la humedad.

Es importante conseguir que el secado sea rápido para impedir el desarrollo de hongos que puedan afectar las semillas. Cuando se haya cumplido todo el proceso, se pueden sembrar las semillas y ¡a cosechar!
Autor: Zaid Álvarez

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Producir en Venezuela


En Venezuela es necesario aumentar la capacidad productiva para hacer frente a la guerra económica que, de alguna u otra manera, ha hecho mella en el bolsillo del común. El cultivo de diferentes rubros de ciclo corto y de ciclo largo combinados debe hacerse de manera urgente, pero contando con asesoría técnica que permita llegar a un feliz término la cosecha.
Se debe, también, prestársele el apoyo total a los campesinos, quienes conocen de verdad cómo es el proceso de producción ya que viven de eso: de la siembra. También debemos empezar a usar métodos diferentes a los actuales en cuanto a la elaboración de abonos. Urge abandonar el modelo químico por el natural, pues llegaremos al punto en el que no vamos a poder comprar los agroquímicos por el alto costo de los productos, además estos dañan el organismo y son causantes de diferentes enfermedades en el ser humano.
Es por eso que la lombricultura surge como alternativa a este modelo, pues se utiliza para que las plantas crezcan sanas y vigorosas, además de servir como proteínas para alimentar a humanos y animales. Entonces, ¿se puede producir en Venezuela? La respuesta es sí, pero contando con el apoyo de los diferentes organismos gubernamentales en materia de agricultura y afines, si lo que se quiere es cultivar cientos de hectáreas; pero si lo que desea es sembrar una parcela pequeña se puede hacer con recursos propios, ya que el gasto no es tan elevado para ejecutar estos proyectos.
¡Volvamos al campo, donde se cultiva la vida!
Autor: Zaid Álvarez
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sábado, 18 de agosto de 2018

Visitando la Unidad Socio Productiva en el Centro Penitenciario de Oriente (La Pica)




¿Cómo surgió la idea?

Desde hace unos meses tenía la inquietud de ir al Centro Penitenciario de Oriente (CPO) pues me habían contado que allí, los reclusos están activos con el Plan de Siembra. Pensé que era mentira. Hice contacto con una persona que me sirvió de puente para lograr el objetivo: mostrar al mundo que los internados incluso están produciendo. No fue fácil ir hasta allá, pues lo que uno escucha en la calle es que las cárceles son muerte y desolación, que las personas que están allí encerradas no tienen vida y que no “sirven para nada”. No lo pensé así. Soy de las personas que cree en el ser humano y en las segundas y terceras oportunidades porque no soy quien para juzgar a los demás, y debido a eso asumí el reto de visitar el CPO, y sabía que entre tanta oscuridad iba a encontrar un ápice de luz. ¿Y qué creen? ¡LO ENCONTRÉ! Se llama “El Jardín de Cristo”.

La visita

Llegó la oportunidad de visitar la Unidad Socio Productiva “El Jardín de Cristo” ubicada en el Centro Penitenciario de Oriente (CPO), conocido como La Pica, donde pude observar de primera mano cómo los privados de libertad vienen desarrollando, de manera sostenible y sustentable, la siembra de diferentes rubros para el consumo interno del penal. Me quedé atónito, y soy muy sincero al escribir estas líneas, porque jamás imaginé que estuvieran tan avanzados con lo poco que tienen.


El encargado de esa Unidad Socio Productiva, Cristian Mota, quien es uno los tantos reclusos del CPO, me explicó que ellos, desde el año 2015, se pusieron “manos a la obra” porque les pareció “muy bonita” esa labor de cultivar la tierra, aparte de que podían disminuir el tiempo de ocio e implementarlo en algo productivo. Cabe destacar que Cristian es Técnico Superior Universitario en Gestión Ambiental, graduado de la Universidad Bolivariana de Venezuela, pero que por circunstancias de la vida se equivocó, como todos alguna vez lo hemos hecho, solo que él está pagando esa equivocación en una cárcel. “Yo sé que me equivoqué, pero eso no me hace menos que nadie, Zaid, aquí he aprendido cosas que en la calle jamás me hubieran pasado por la cabeza. Mira lo que hemos hecho, fíjate lo que estamos cultivando. ¿Tú crees que en la calle hubiera hecho esto? ¡Jamás!”.

“Lo que tú ves aquí, hace algunos años, era un foco de contaminación, monte y culebra, sin embargo le doy gracias a Dios que nos ha dado la fuerza para levantar esto que observas. Ojo, no estoy solo, aquí participan alrededor de 15 personas (todos privados de libertad), en horario rotativo, además la población penal también se suma, eso sí, por iniciativa propia, aquí no se obliga a trabajar a nadie, porque cuando obligas a alguien a hacer una cosa, no lo hacen con amor, sino de mala gana”. De esta manera el privado de libertad Cristian Mota, empieza a  ofrecerme detalles del Plan de Siembra que ellos vienen desarrollando en el Centro Penitenciario de Oriente.

Cosecha

“En abril de este año se recogieron alrededor de 30 mil mazorcas que sirvieron para la alimentación de mis compañeros privados de libertad, además de nuestros familiares”. Le dije que me diera un aproximando, en kilogramos, la cantidad de rubros que han cosechado. “Fíjate mi pana, no te puedo decir con exactitud lo que hemos agarrado aquí, pero a vuelo de pájaro te puedo indicar lo siguiente: hemos cosechado más de 900 kilos de yuca; 80 kilos de berenjena; 300 kilos de ají; 200 kilos de frijol y 6 kilos de arroz”. Ellos también tienen cultivadas plantas que sirven para aderezar las comidas: espinaca, culantro y ajo cubano, así como también plantas frutales: limón, guayaba, mango, y por último, pero no menos importante pude ver algunas plantas medicinales entre las que se encuentran citronera, libertadora y atamel.




Cabe destacar que la Unidad Socio Productiva “El Jardín de Cristo” no solo viene desarrollando un Plan de Siembra, ellos también crían animales. Tiene patos, gallinas, morrocoyes, cochinos (tienen 16 cochinas), y alrededor de 17 cabezas de ganado.

“Tira la vista hacia allá, mano, ¿Ves ese ganado? Nosotros lo criamos con esfuerzo propio, nadie nos tiende la mano para comprarles el alimento, todo sale del esfuerzo propio, además del pasto que consumen”. Efectivamente, pude darme cuenta de que ellos son los que están dando el todo por el todo para que nada les falte.



Entre las maravillas, valga la expresión, que pude mirar ese día, fueron dos lagunas para la cría de peces. Pregunté si alguien los había apoyado para llevar a cabo esa obra, porque es una obra, y se echó a reír. “Todo lo que ves lo hicimos nosotros sin ayuda de nadie. Esas lagunas las abrimos a fuerza de pico y pala, además de una retroexcavadoras que se alquiló; nos hace falta son los alevines, los pescados. Hace cinco (5) meses vino Instituto Socialista de la Pesca y Acuicultura, (Insopesca), levantó un informe para prestarnos la ayuda necesaria y se quedó solo en eso, en palabras. Nunca nos dieron respuesta ni apoyo para conseguir las crías de los peces.”

Reclamo con arrechera

Aquí me detengo para hacer una crítica muy fuerte a Insopesca. Nosotros los revolucionarios de verdad, cuando empeñamos la palabra es para cumplirla, no para vacilar al pueblo, coño, no se comprometan a hacer algo y después salgan con las patas quebradas, eso se ve feo vale, además de que le hace daño a la revolución y al organismo donde trabajan.

Seguir trabajando

“Tenemos las ganas para seguir adelante; me imagino todo esto sembrado, cultivado, lleno de plantas frutales y de rubros que sirvan incluso para que la comunidad que está afuera (del penal) se beneficie. Que sea un legado pues, que continúe en el tiempo, incluso cuando ninguno de los que estamos hoy aquí, ya no andemos por aquí. Pero no es fácil ya que para que la Unidad Socio Productiva se mantenga, necesitamos implementos desde palas, azadón, escardillas, rastrillos, así como también semillas y abonos para las plantas. Te puedes dar cuenta de las matas de plátanos, ¡Están amarillas por falta de urea! ¿Quién nos tiende la mano?”, me pregunta Cristian.

El astro rey ya daba señales de querer ocultarse cuando observé que algunos reclusos llegaron con unos palos enormes y piedras. Le pregunté qué iban a hacer con eso. Uno de ellos me respondió: “vamos a armar una cerca para que el ganado que aquí tenemos se mantenga en un mismo sitio y no se pasen para el otro lado”. Me pareció interesante que trabajaran a cualquier hora y con ahínco para lograr la meta de esa tarde: sembrar los palos que servirían como base para el cercado.

Los cantantes

Me dirigí, cámara en mano, a donde estaban otros reclusos cocinando. Ellos, al verme, empezaron a “improvisar” con un mensaje de reflexión para la juventud. Me quedé impresionado pues el talento que tienen es muy bueno, pero se está desperdiciando en una cárcel. “Antes de caer aquí, cantaba en la calle, y no me tenían vida, era yo”, me dijo uno de ellos. Efectivamente, poseen el don de la improvisación.


Agradecimientos

Cristian, en nombre de todos los reclusos también quiso agradecer a quienes los han apoyado. “Queremos agradecer a Gabriel, líder positivo del penal que nos ha ayudado y que ha creído en nosotros; con el corazón en la mano también queremos agradecer a la señora Ana Rodríguez Mayorga, quien es una mujer guerrera que ha hecho más que muchos de los políticos que nos visitan aquí. Te puedo decir  que también hemos contado con el apoyo de la Dirección de Comunicación del estado (Monagas), del INEA, Foncredemo, Aguas de Monagas, y por supuesto de la gobernadora Yelitza Santaella, pero necesitamos más apoyo. Queremos pintar la cancha del penal y no tenemos los materiales para hacerlo, nos urge el apoyo de cualquier organismo regional o nacional para llevar a cabo eso. Si un recluso hace deportes mata el ocio, lo que se traduce en ocupación y menos vicios”.

Finalizando la visita… Una reflexión

Después de hablar de la parte productiva, le pedí a Cristian Mota, que le diera un mensaje de reflexión a todas esas personas que están libres y que dedican su tiempo en hacer lo malo.

“Lo que les puedo decir es que no pierdan ni un segundo de su vida haciendo lo malo. Lo malo nunca trae consigo lo bueno. Pónganse a producir, quieran a su familia, respeten a su semejante, no se metan en problemas ya que estar aquí, encerrado, no es bueno. Uno pierde todo. La vida es una sola, vívanla pero de buena manera. No consuman drogas, no roben; estudien, sean personas de bien; cuídense de las amistades pues te dan sorpresas que te echan a perder la vida”.

Le pregunté qué era lo más que extrañaba. Mencionó dos palabras que resonaron en mi mente y que todavía hoy hacen mella en mi alma: “mi familia; la libertad”.


¿Alguna vez han sentido que la vida le pasa por los ojos en un segundo? Eso sentí yo. No imagino lo que sufre un ser humano estando encerrado, pero debe ser lo peor del mundo, pues estar alejado de la familia y de los seres queridos no es fácil. Yo tengo un hijo que es mi vida y no imagino una vida alejada de él, imaginen ustedes lo que siente una persona detrás de unas rejas perdiéndose la infancia e sus hijos. Eso, sin lugar a dudas me hizo valorar, todavía más, mi libertad, mi familia, ¡Mis padres vale!

Nosotros los seres humanos estamos propensos a cometer errores, algunos más grandes que otros y que se pagan con la cárcel, es por eso que hago un llamado, con el alma en las manos a que no caigamos en provocaciones que nos conlleven a estar en una prisión. Se pierde todo, desde la familia hasta la vida. Sé que hay mucha necesidad y es por eso que siempre hago el llamado a volver la mirada al campo, a aprovechar cualquier espacio para cultivar diferentes rubros para que en un momento en que no tengan nada, pueda comer de lo que han sembrado y no salgan a robar. No desperdiciemos la vida, vivámosla, pero adecuadamente.

Despedida

Así fue la visita que hice a la Unidad Socio Productiva “El Jardín de Cristo” ubicado en el Centro Penitenciario de Oriente. El hombre sí se puede regenerar, sí puede cambiar para bien.

Gracias a Ronal Recardo, camarógrafo, así como también a José Ignacio Piñango y a la señora (le decimos así por cariño) Ana Rodríguez, ambos periodistas y pertenecientes a la  Dirección de Comunicación del estado Monagas, quienes me acompañaron en esta visita.





Twitter: @ZaidAlvarez7  
Instagram: @ZaidAlvarez7

¡Dios los bendiga!

Volvamos al campo, donde se cultiva la vida.


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